La verdad sobre la moda sostenible

POR GEMA COELLO

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La gente se ofende cada vez que los entusiastas de la moda sostenible abren la boca. Su argumento se basa en que asumir que todo el mundo puede permitirse dejar de comprar moda rápida y empezar a comprar prendas confeccionadas de forma ética es elitista. Así es como sé que no están escuchando.

El precio habitual de una blusa eco-friendly está, según me consta, alrededor de los $50. Por ese precio, se podrían comprar dos, o incluso tres blusas en una tienda de moda rápida, puesto que en ella su precio habitual rondaría los $25. Algunas personas luchan para llegar a fin de mes, así que es obvio que no se gastarán su sueldo en un mono de $100 hecho a mano en Francia. Porque, nos guste admitirlo o no, tener la capacidad de reducir nuestro consumo de moda rápida es un privilegio. 

  Pero la moda lenta, sostenible y ética no trata de gastarse todos los ahorros en una única prenda. No todo el mundo puede permitirse contribuir a la solución, pero hay mucha gente ahí fuera que está deseando ayudar como les sea posible. Así que ¿cómo puedes hacerlo?


Consumir de forma responsable no siempre implica comprar a alguien que use productos veganos, que produzca localmente o que tenga un portal de transparencia. El objetivo de la moda sostenible es reducir el consumo de moda rápida. Cuando compras una sudadera o una falda en una tienda de tu barrio, aunque esté hecha de poliéster, sigues contribuyendo de algún modo a la solución. Porque no estás entrando a un círculo vicioso de condiciones de trabajo miserables, sueldos absurdos y no ayudas a que un hombre blanco se enriquezca cada vez más. Estás ayudando a que un individuo se pueda ir de vacaciones o pueda llevar a sus hijos a clases de natación. Comprar de segunda mano o en tiendas vintage también son muy buenas opciones. Incluso si esa prenda se ha confeccionado en Bangladesh, al menos no estás comprando otra prenda más hecha en Bangladesh, sino que le estás dando una segunda vida. De esto trata también la sostenibilidad.


También contribuyes a la sostenibilidad cuando decides convertir una camisa vieja en un crop top de moda; cuando decides usar la ropa del año pasado en vez de comprar otra nueva también estás ayudando a la causa. Pero no seamos hipócritas. No podemos ir por ahí diciendo que hay millones de alternativas aparte de comprar ropa de forma ética y luego afirmar que este movimiento no es elitista. Si estás leyendo este artículo y no sabes cómo hacer o customizar tu propia ropa, no tienes tiendas de segunda mano cerca, no encuentras tu talla o ropa que te guste en tiendas locales y tu presupuesto no te permite comprar a marcas sostenibles, por favor, compra moda rápida.


No te sientas mal por no contribuir a la solución ahora mismo, porque puede que seas capaz de hacerlo más adelante. Cada uno tiene su propio ritmo y una situación personal de la que no sabemos nada al respecto. Si ves a alguien leyendo, tuiteando o predicando sobre sostenibilidad para luego consumir moda rápida, piénsatelo dos veces antes de comentar al respecto.  El movimiento de moda sostenible es algo de lo que todos podemos formar parte, pero no todo el mundo puede contribuir de una forma tangible en este momento. Si puedes contribuir de cualquier modo, creo que es tu deber hacerlo por toda aquella gente que no puede. Ser consciente del problema y educarse a uno mismo al respecto es la fase más dura e importante, y ya estás en ella. Recuerda: los pequeños pasos importan tanto como los grandes.



Traducido por Estíbaliz Correa

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